Me encontraba caminando sin rumbo en una calle no muy transitada de esta ciudad, una calle sin nada diferente a las demás, con casas pequeñas, con grandes ventanas, eran medio día, hacia demasiado calor, había aire caliente que no ayudaba a refrescar aunque sea un poco la cara; cerca de donde me encontraba había una tienda algo modesta, con lo suficiente para recurrir a ella cuando te hace falta algo para la comida, la pase y seguí caminando, cuando algo atrajo mi atención, di media vuelta y regresé hasta donde se encontraba la tienda, en la pared mas cercana a la puerta, del lado contrario de la ventana, se encontraba pintada una frase que nunca había escuchado y mucho menos leído: “ponemos las palabras donde faltan las ideas”... al leerlo sonreí y en un instante me incorpore al camino que llevaba, camino que esperaba que me llevara a algún lugar donde poder descansar, caminé tres cuadras di dos o cuatro vueltas a la derecha o a la izquierda, y así seguí tratando de no preguntarme el porque de lo que anteriormente había leído, llegó un momento en el que la calle se dividía en dos, una a la derecha y la otra a la izquierda, en ese instante no quería decidir, y tome ese momento para descansar a lado de poste largo y grueso, sin duda alguna baño privado de algún perro, a pesar de eso recargue mi cabeza sobre el, mi mente solo giraba el porque de la frase, y mis ojos se fijaron en el muro que estaba frente a mi, solo podía imaginar alguna historia de la persona que lo había escrito, preguntas como el porqué de escribirlo...tarde mucho tiempo allí sentada, sonreí, me levante y decidí irme por la izquierda, cuando cruce la calle note que no tenía la menor idea de donde me encontraba, suspiré y mire el reloj, seguían siendo las doce en punto, pensé vagamente que cuando estaba en la tienda no eran las doce sino mucho antes, seguí caminando, el sol no había cambiado de posición, lo único que había cambiado era el aire ya que ahora era demasiado escaso, con mi rostro enrojecido lleno de gotas de sudor y mis pies adoloridos, resolví preguntarle a alguna persona en donde me encontraba pero en la calle donde me encontraba no había ni un solo perro con quien platicar, la verdad eso no me incomodo, lo único en lo que pensaba ese momento era encontrar algo de beber, caminé, caminé y seguí caminando, dos, tres, cinco cuadras mas, cuando a lo lejos vi una tienda similar a la anterior, de echo casi iguales, casi porque su diferencia recaía en la frase anterior, esta era un poco mas profunda, algo mas pensada y menos abstracta:“ el mundo cambia la forma de las flores”...simplemente reí y me detuve para ver tras la tienda, toque para ver si alguien estaba atenta de ella, pero nadie salió, vi de nuevo la hora y seguían siendo las doce, en un instante me quite el reloj revise la pila pero todo estaba en orden, me senté en la banqueta que daba frente a la tienda y veía el como pasaba el tiempo en el reloj, todo parecía muy bien, ya marcaba los minutos, me levanté y proseguí mi andar que parecía interminable, por alguna razón tenia muchas ganas de seguir caminando sentía que alguien al final de el camino me esperaba, y la curiosidad era quien me guiaba...llegó un momento en mi recorrer que todo me paresia muy familiar, y si, ya había pasado por allí era la misma calle donde me había sentado a pensar, y me sentí frustrada, y solo pude reír y seguir caminado, la paciencia poco a poco se me caía y con raro esfuerzo la levantaba, cada vez se me acababa mas el aire y el calor seguía siendo insoportable, en el cielo nada había cambiado las misma nubes seguían allí y al mirar mi reloj, me di cuenta que este había regresado y que marcaba la misma maldita o vendida hora sin sombras...las doce, al verlo mi corazón sintió una gran presión y yo me desespere, no llegaba a ninguna parte y realmente tampoco iba a algún lugar en especial, pronto me di cuenta que estaba en la misma calle en donde empecé y recordé que realmente no sabía como había llegado allí, caminando sabía que me encontraría a la misma tienda y también sospeche que con otra frase distinta que también solo me sorprendería al verla....y efectivamente allí estaba la tienda y con otra frase que realmente me sorprendió“¿podremos construir nuestro propio cielo?”...y entonces en algo si me equivoque no solo me sorprendí, sino que me dio gusto verla...me quede un instante cautivada por la belleza de la frase, me quede pensando en el mundo, en mi vida, en ese lugar...decidí entonces acercarme a la tienda y preguntar por lo antes sucedido, toque, toque, toque y seguí tocando por mucho tiempo hasta el grado de desesperarme, estaba a punto de irme cuando salió un señor de edad muy avanzada, pelón y con un gran barba, me miro y fue entonces cuando al verlo me calme, con mucha amabilidad le pregunte en donde me encontraba, si tenia alguna explicación por la cual cambiaban las frases de la tienda y si tenia algo que ver con la hora de mi reloj...en ese momento el agacho la cabeza y me ofreció sentarme, tomo de un estante un refresco y me lo dio, agregando que me veía muy cansada, luego el tomo asiento, me dijo que no sabía de que hablaba y me pregunto cuanto tiempo había caminado, yo estaba aterrorizada y le conteste que calculaba aproximadamente dos horas, el solo me quedo viendo fijamente y me contesto que no me podia ayudar, le di la fecha del dia, el sonrio y me dijo que esa fecha era de un mes atras, al escuchar esto sentí frío, no podía entender como había pasado un mes caminando sin darme cuenta, cuando levante la cara el señor ya no se encontraba...me sentí sola, abandonada, y salí de la tienda... me quede afuera, sentada, recargada a un poste...levanté la cara y si, aun estaba allí.....en mi sala...
Ek´- San Cristóbal de Las Casas
1 comentario:
por fin te he encontrado...
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